jueves, 24 de febrero de 2011

Ese aroma, ese tacto, eso que nunca olvidaré, te amo,


Después de cuarenta y tres años, era extraño volver a verle, volver a ver su enigmática sonrisa y su embriagadora mirada. ¡Cuarenta y tres años! Ambos habíamos hecho vidas ajenas... Él, supuse al verle, estaría casado, aun después de todo ese tiempo era muy atractivo. Cuando lo vi, sus ojos se posaron sobre mi corta cabellera blanca, los míos en su sutil forma de enamorarme sin darme cuenta. Apenas pude reconocerlo; la verdad, había cambiado, no estaba muy desmejorado pero ya no era un joven de 17 años, su pelo rubio ahora era blanco, su piel había quedado dorada por el sol del mediterráneo, sus labios parecían más dulces, y su mirada... oh, su mirada seguía siendo azul clara, como de un ángel. Aunque los rasgos de su piel confesaban que había cometido más de un pecado... Parecía sacado de un cuento. Pero, él, supongo, no sintió ese frenazo y vuelta atrás que dio el mundo en ese instante. Me quedé parada, y de repente, volvíamos a estar en esa cueva de nuestra cala, cogidos de la mano,buscando ¿Qué eran? Creo que caracolas , y conchas. Riendonos como locos y besandonos, también cuando me miraba y gritaba : ¡Te amo Celeste! ¡Siempre lo haré! ¡No hay Dios que cambie eso! Y yo, siempre le contestaba con una sonrisa tímida y un beso, pero un beso de esos de final de una película romántica. También recuerdo, cuando oscurecía la tarde en la playa, y las noches que dormí tan sólo arropada por su piel.
Me juró y perjuró, que iría cada año a esa cala, a esa cueva y que si no me encontraba allí esperaría otro año, y así hasta que no quedaran más años, ¡Qué romántico es el amor de un par de críos en verano!
Como de la nada, una lágrima se suicidó por mi mejilla derecha... Todavía no se acerca a mí, ni un "hola"... Está absorto en sus pensamientos , Celeste, es eso, él jamás te olvidaría ...
Volví a aquella noche, como obligada por una máquina del tiempo que no me dejaba salir, que me impregnaba con su aroma y me encarcelaba en el pasado. Aquella noche, fue una de las primeras noches, lo vi, me parecía un chico atractivo, pero como él había mil millones más. Pero, me sonrió. Me secuestró, robó mi corazón, mi alma. Solamente sonrió.
Yo iba con mi vestido corto, y bastante moderno, en fin, hace cuarenta y tres años era moderno, ahora seguramente sería una antigualla, pero una antigualla preciosa. Él vestía con unos vaqueros y una camisa blanca, pero juvenil. Mi amiga Belén, era de allí, y conocía a mucha gente, yo siempre la acompañaba, eramos dos hermanas. Ella vestía unos pantalones cortos y una camiseta en la que ponía "Ramones" , lo cierto , es que Belén era y es preciosa. Por suerte era del mismo grupo de amigos, que Manuel, porque se llama así, Manuel Lorenzo López. Al principio recuerdo que solo chocaban miradas, pero de esas que te cortan la respiración, que te dejan sin aliento y se te clavan tan adentro que sientes que te desnudan el alma. Empezamos a hablar, y sin más ni menos, me enamoré... Me enamoré de su forma de hacerme reír, de su forma de decir que el cielo no era un límite, si no un camino. Me enamoré de sus increíbles virtudes y de cada uno de sus defectos. Él no sabía que yo enloquecía por sus labios, por su piel... Bueno, ni yo sabía que lo atraía. Pero era así, la noche de los fuegos artificiales , no parábamos de hablar...
-No me mires así, Manuel, ¡Sabes que no lo soporto!
+Jajaja, lo sé... lo que no entiendo es por qué.
-Déjalo, idiota... jajaja
+Celeste...
-¿Sí?
+No entiendo por qué no le dices lo que sientes a ese chico, puede que al decírselo se de cuenta de que lo que siente por ti no es solo amistad, eres increíble. Y no creo que haya persona tan tonta en la tierra como para negarte amor... Celeste intentalo.
-¿Quieres que me eche novio? [...] No quiero perder su amistad, es algo que, que no soportaría, no sé...
+No no quiero que te eches novio... Quiero decir sí. Bueno yo sé lo que quiero decir jajaja.
-Explicamelo a mí.
+Es igual...
-¡Vaa! ¡Dimelo!, Sabes que puedo ser muy pesada... ¿No?
+Está bien, quiero decir que si que quiero que tengas novio, ¿Vale? Pe-pe-pero, quiero ser yo, tu novio, porque creeme, nadie apreciaría tanto tu amor como yo. Nadie sabe detalles que sé yo, detalles que sin ellos no podría...
-¿Qué detalles?
+Cuando andas, el pelo te vuela, y dejas que el aire acaricié tu cara, comienzas a mirar infinitamente, y no hay Dios que te lea la mente, cuando te enfadas y rompes el silencio con tus gritos, que gesticulas mucho con las manos , y cuando estás pensando mueves los pies más rápido y dejas todas las sonrisas atrás, y cuando sonríes... Envuelves a quien tengas delante en una nube de algodón, lo subes al cielo ... Y bueno, cuando seduces, eres capaz de ser sexy , y tan divertida a la vez.Atraes con tu forma de ser, sin más...

Recuerdo que después de esto, nos dimos un beso, el primero, y deseé que por favor no fuera el último.
Sigue sin hablarme, y cada vez que recuerdo el pasado, parece como que no quiero moverme de allí , si hubiera sabido que iba a acabar esto así, si lo hubiera sabido... ¡No sé que hubiera hecho!
Apuesto lo que sea a que ya me ha olvidado, mis rasgos son muy corrientes, y cuando envejeces... , sí seguramente me halla olvidado, ¡Que estúpida soy por volver aquí! Pero ahí está, tiene que ser por algo... Tonta ilusionada.
Pues eso, aquí estoy, con 60 años, sentada en un banquito al lado de la cala, de la cueva, esperando a ver si era verdad tanto juramento. Quizás sigo siendo una niña tonta enamorada, quizás no he crecido, quizás nunca he sido mujer, volver a un primer amor debe ser retroceder...
Mirando el horizonte me vuelve a invadir esa dichosa máquina del tiempo, otra de tantas noches...
Esa noche fue la más especial de mi vida, sin ninguna duda, aun la recuerdo a fuerza de detalle. Discutí con mi padre, salí huyendo de ese piso de alquiler, llorando, rota de dolor por una de tantas tonterías, y corrí a la cala. Ahí estaba él de nuevo, esperando con los brazos abiertos, un pañuelo y una rosa blanca. No sé como lo sabía, no sé nunca como lo supo. Me sonrió, me besó, me quitó cada lágrima con aquél pañuelo... Y no aparecí esa noche en casa, aparecí en su cama, en sus sabanas, en su piel... Esa noche, dejé de ser una niña, amé por primera vez, recorrí cada tramo de su piel, y el conoció cada poro de la mía. Eso nos unió, lo suficiente, más que lo suficiente, nos unió de tal manera, que nunca he logrado olvidarlo. He tenido marido, hijos, ahora incluso nietos, pero dicen que en la vida siempre hay un amor inolvidable, y debo admitir, que el mío es Manuel. Parecerá cursi, creo que hasta inmaduro, pero ... es así. No puedo olvidar ninguno de los segundos que vivía su lado, porque en mi vida, hay mucho tiempo en el que no he vivido, pero con él, vivir era una afición y una adicción, al igual que amarlo cada día más...
Están pasando los segundos, y lo siento tan cercano, ¿Y si no me recuerda? Y si... ¡Se acabó Celeste, se terminó tanta historia, tanto miedo! Después de todo, si no se acuerda podría contarle toda nuestra historia, de pe a pa. Ahora que ya no tengo a nadie esperando en casa, y Mario siempre me dijo que hiciera lo que me hiciera feliz, perdonaría que venga a ver al amor de mi vida, si con ello me llevo una sonrisa... Sí, estoy decidida, puedo hacerlo, sí.
-Buenos días, buen hombre... ¿Recuerdas quien soy, Manuel?
+Como voy a olvidar esa sonrisa, y esas mejillas humedecidas por esas odiadas lágrimas, te dije que nunca podría olvidarte, ni dejar de amarte.
-¡Me recuerdas! ¿Por qué no has venido a hablarme cuando me has visto? Pensé que jamás te acordarías de mí, vengo a contarte todo... Cada cosa.
+Si quiera el alcehimer podría privarme del recuerdo más bonito del mundo. Antes de que sigas, quiero que recuerdes que te juré que vendría cada año, he venido cada año, y cuando pude vine a vivir aquí, para regresar todos los días, no voy a mentirte, soy viudo. Pero aunque la amé, con todo mi corazón , el problema es que mi corazón siempre fue tuyo...

Ahora no fue solo una lágrima suicida, no, ahora fue todo el mar... El océano, todo el agua del puto universo. No puedo pronunciar palabras, pero sí puedo sonreír tímidamente y darle un beso de final de película romántica... Juntos; como dos adolescente grabamos nuestros nombres y con ello, grabamos en una pared de piedra, nuestra felicidad.

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