jueves, 30 de junio de 2011

¿Lo prometes? ¡Lo juro!

Todavía me dolía un poco la cabeza, es más, todavía sentía el eco de aquel golpe... Lo primero que vi, para mi disgusto, no fue una preciosa mujer dándome la bienvenida por haber vuelto al mundo de los vivos; si no un médico, algo viejo, con una barba descuidada y con rasgos sureños. Me dijo que llevaba dos años en coma, que ya casi me daban por perdido, que era normal que me sintiera algo confusa, y más cosas... Apenas escuchaba sus explicaciones. -¿Qué es lo último que usted recuerda? +A usted explicandome esto. No recuerdo mi nombre... Yo me estaba poniendo muy muy nervioso. -Se llama Samuel, y tiene 22 años. +Y... ¿Por qué no recuerdo nada?¿Qué me ocurrió? -Puede que el golpe en la cabeza haya creado una amnesia temporal; señor usted regresó en hace dos años , en el trayecto de su pueblo a su casa, tubo un accidente de coche. Se mareó, y eso hizo que se chocara contra un árbol. Una señorita llamada Triana llamó, ella iba de copiloto, al contrario que usted solo tubo unos rasguños, alguno más grave que otro, pero nada importante.+¿Tri- Triana? ¿Quien es? ¿Una amiga, mi hermana, mi novia? -No lo sé, pero a cada día desde que estás aquí, incluso algún que otro día se ha quedado a dormir... +¡No recuerdo nada! -Es mejor que descanse, dentro de un rato vendrá la señorita Triana a visitarlo, ¡No sabe que alegría se llevará!
Realmente estaba agotado, como si hubiera sido víctima de una paliza increíble. Casi instantáneamente me dormí. Cuando desperté eran las 18:00, una mujer de cabellos largos estaba hablando con el médico. Parecía hermosa, sus gesticulaciones eran sutiles, y su forma de habla impecable. Su pelo agraciado con tirabuzones, castaño con destellos dorados. Vestía una camiseta rosa palo, y una minifalda vaquera, unos tacones de sandalias, eso hizo que cayera en que era verano. En efecto no había fallado, era preciosa. Tenía unos enormes ojos verdes, unos labios sensuales, no tenía la piel muy morena, pero tampoco pálida. Sus rasgos eran dulces, pero algo felinos. Su cuerpo era puro arte. No era gruesa, aunque tampoco demasiado delgada, sus curvas eran insinuantes, ni exageradas, ni le faltaban... Al recostarme a la cabecera de la cama, se giró y esbozo una dulce sonrisa. -Hola Samuel, cuanto te echaba de menos, ¿Te duele algo? ¿Te encuentras bien?+Hola..Quisiera decir lo mismo, de verdad, pero no la recuerdo. Me encuentro perfectamente, aunque estar aquí me baja algo el autoestima...-Nunca te gustaron los hospitales... Soy Triana,. Soy tu novia aunque no lo recuerdes. Vivimos juntos desde hace 4 años... Aunque los dos últimos los has pasado aquí. Y, bueno yo, yo no sabía, yo... yo no quería, no sé si debería irme o... -Triana se derrumbó entre lágrimas- Sé que no es culpa tuya, pero no puedo creer que hayas olvidado todo, tú... tu vida, nuestra vida. Ocho años. Ocho años olvidados... Llenos de sentimientos, de todo.+Lo siento, de verdad pero no lo recuerdo...-Eso quiere decir que ya no sientes nada por mí, ¿No? +Eres preciosa, y sé que si no estuviera en estas condiciones iría por ti sin duda. Pero... -Debo irme, es lo mejor. Volveré. Realmente me sentí mal, fatal. Se la veía enamorada... ¡8 años! Y ella había venido cada día, por mí.. Me amaba. Pero si no la recordaba ¿Cómo iba a amarla? No recordaba nuestro primer beso, ni cuando la conocí... No recuerdo si era feliz con ella... Si era yo lo que ella merecía...Pasaron varios días hasta que Triana reapareció por el hospital. Esta vez vino con un bolso grande, parecía pesado. . Llegó más temprano que la primera vez, o al menos la primera que yo estaba despierto. Cogió una silla, y la acercó a la cama sin decir una palabra, tenía un aspecto más relajado, más preparado a lo que pudiera pasar. Sacó de su bolso tres libros, un álbum de fotos y un portátil... Los libros eran diarios.Abrió el álbum, éramos los dos, hace años, dos críos. Tendríamos unos doce años, en la foto salíamos en la piscina, tomando un refresco y un helado. Sonriendo. -Esta foto es de cuando acababas de cumplir trece, lo celebraste con tus amigos, pero yo no pude ir... Y me invitaste otro día a la piscina. Ahí todavía no estábamos juntos, éramos algo así como mejores amigos. +¡Guau! He cambiado... Eras preciosa, lo sigues siendo...-Gracias.- Una sonrisa se dibujó en sus mejillas color rosado... Pasó varias fotos, y se paró en una, ya tendríamos algún año más... La foto tenía detrás la hora y la fecha.-Este día hicimos 3 meses, hicimos el amor una hora antes de esta foto. Lo hicimos por primera vez, te empeñaste en hacer la foto. Decías que dentro de 30 años querrías ver que perdiste la virginidad con la chica de tus sueños. +Así que, llevamos juntos toda la vida... -Sí, ¿Eso es malo?+No, claro que no. ¿Pero después de tantos años manteníamos el amor vivo?- Sin quererlo puse una cara nostálgica- No quiero decir que no te amara, si no que debíamos amarnos mucho. -Nos amábamos muchísimo, y cada año que pasaba decías que ese sentimiento estaba intacto, e incluso pasaba a más. +Siendo sincero, no dudo que te amara de tal manera, hasta enloquecer fuera de lo habitual,¿Pero,tú a mí? -Yo te amé, te amo y espero amarte hasta el día de mi muerte.
Siguió mostrándome fotos, bonitas, divertidas e incluso algunas de las historias me emocionaban, pero no lo recordaba. Es más, a la que no recordaba era a ella. Y poco a poco me di cuenta. Me dejó el portátil para poder ver como era hace dos años. Recordaba vagamente a mis amigos, y mi familia. Pero a ella no, y me frustraba. Era lo que más deseaba recordar. Vino todos los días a partir de aquella tarde, me leía aquellos diarios, me di cuenta del amor del que hablaba era real. Que ese amor era de los de verdad, de los que no los paraba nada, amor que trepa muros, y revive a las personas. Que haría fundirse las rocas, capaz de nadar un océano entero , e incluso de hacer volar los pies de aquellos que aman de esta manera.Después de dos semanas reconocía a toda mi familia, hasta a mis primos más lejanos, también a mis amigos. Pero a ella... No.Poco después me dieron el alta. Lo cierto es que estaba aburrido de esas cuatro paredes blancas y aburridas. Triana me recogió con el coche, y me llevó a nuestra casa. Estaba cerca de la "Sagrada familia", por eso la calle estaba bastante transitada y llena de turistas. No recordaba exactamente donde vivíamos, de hecho la calle se me hizo familiar, el portal no. Subimos al tercer piso, sacó unas llaves con varios llaveros divertidos. Al abrir la luz estaba apagada, y olía a vela fundida de vainilla. De la nada las luces se encendieron, todos mis amigos estaban allí. Me gritaron : "¡Bienvenido a casa, fiera!" Me emocioné, pasamos toda la tarde hablando. Cuando llegó la noche estaba agotado, aunque me sentía algo incómodo, ¿Adonde iba a dormir? ¿En la cama con ella? No... No creo que se sintiera cómoda, ni yo tampoco. En aquellos momentos ella estaba en la ducha. Seguro que si me acordaba de ella ahora mismo estaría con ella en la ducha. Me senté en el sofá y comencé a ver la tele... No había nada que fuera especialmente interesante pero tampoco tenía nada qué hacer.
Ella salió de la ducha. Salió con la toalla. Tan sutil como un vestido y el pelo largo y mojado. Por el calor del agua de la ducha sus labios estaban rosados y sin maquillaje también era perfecta.Las gotas que le caían del pelo mojaban el suelo, alguna gota traviesa rozaba su cuerpo, de sus hombros bajaba delicadamente por sus bazos hasta su manos, y entonces suicida caía al suelo, o la toalla. Pensé que iría a su cuarto, pero cogió una caja con un pinta uñas. Escogió uno rosa chicle fósforito. Se empezó a pintar las uñas de los pies. Con agilidad y tarareando alguna canción. Me quedé mirándola, era tan increíblemente sensual sin darse cuenta.. Cuando acabó sopló un ratito sus uñas, y fue a su habitación, nuestra habitación. Se puso un pijama muy corto, debo admitir. -Samuel me preguntaba sí, bueno si quieres dormir conmigo en la cama quizás eso te haga recordar. O por el simple hecho de que nuestro sofá para dormir es horrible. +Claro, si no te molesta. Mañana ¿Qué haré? ¿En qué trabajo? -Ahora supongo que estás en paro. Duerme y pasea, a lo mejor te ayuda. Samuel... +¿Sí? -Quizás este es un golpe del destino, para que empieces de nuevo tu vida con otra persona... +Pero.. Dijiste que nuestro amor esa capaz de ser para siempre... -Sí, pero si el destino quisiera que estuviéramos juntos también me recordarías a mí. Y soy la única persona que has olvidado. Y sé que no lo haces aposta ... pero duele.+¡Ya sé que duele!¡A mí también! Porque sé que sí te amaba. Y no recuerdo nada, pero me lo has contado y puede que sea mejor crear recuerdos nuevos... ¿No crees?+ Le sonreí. -Por favor abrázame por detrás en la cama, antes lo solías hacerlo. Me encantaba. Nos metimos en la cama, y la abracé por detrás. No recordaba haberme sentido tan bien nunca.
Al despertar miré mi reloj, aquel que vino en un periódico, y por ahora nunca me ha fallado a ver la hora correcta. Eran las once de la mañana. Ella se estaba cambiando. Y por raro que fuese recordé pequeños detalles, como flashes de todas las mañanas anteriores al accidente.+Triana... - Lo siento no quería despertarte, es que me he quedado dormida, llego 2 horas tarde, lo siento si he hecho mucho...- La interrumpí.+Buenos días, princesa.Sus ojos se humedecieron, su sonrisa nació, desde la cama oía su corazón latir con mucha fuerza.Se acercó, se sentí a mi ladro en la cama. Me miró fijamente, me susurró "besame" , como si mi vida dependiera de ello la besé. Olvidé que había suelo, mi piel se erizó. Olvidé el miedo que tenía ano recordarla, y disfruté. Realmente disfruté. -Sabes, he pensado en lo que me dijiste ayer y quizás tengas razón, hay que crear nuevos recuerdos en nuestra relación tú fuiste detrás mía, ahora quizás deba ser al revés.+No sé, pero empiezo a recordar pequeños flashes, quizás tarde poco para recordarlo todo. -No sé, bueno amor, me voy a trabajar... Te amo. +Adiós princesa.Dos horas después me mandó un sms <<¿Qué te parece crear un nuevo primer recuerdo de un primera cita? No comas mucho. A las dos paso por ti, te amo.>> Lo cierto, es que me arreglé. A las dos en punto clavado como un reloj tocó al timbre. Me subí de nuevo al seat blanco. Me llevó a un restaurante en frente de la playa. Raclette. Comimos comida a la plancha, fundimos queso y de postre fondie de chocolate. Se manchó el labio superior y la besé. Para limpiarlo, claro, aunque así solo conseguí mancharme yo también, aunque siendo sincero me marcharía siempre que pudiese de aquella manera.La pura verdad es que me encantaba, era perfecta para mí.
Fuimos a dar una vuelta en la playa, y nos pilló al lluvia. Por la parte donde nosotros estábamos no había mucha gente y de ea poca gente, se fue la mitad. Unos jóvenes de 15 y 18 años, o por lo menos eso aparentaban, se metieron en su coche y pusieron los cuarenta principales. De repente, no pudo evitarlo, cantó esa canción que sonaba. Y regresaron los flashes. Recordé fiestas lugares donde nunca había estado, o quizás sí. La miraba de un lado a otro, ¡Cómo deseaba recordarla! Para amarla más de lo que la amaba ya.La canción la envolvía y la desnudaba. Hacía elegante una canción comercial y con ritmo de máquina.+Princesa, ¿Nos metemos en el agua?-¡Está lloviendo! Además no he traído ropa de baño.. + Ni yo. Comencé a desvestirme poco a poco. Me quedé en calzoncillos. Y me tiré en plancha. Hacía dos años que no me bañaba, era lógico que tuviera ganas. Ella hizo lo mismo. Nadamos horas y horas.+Poco a poco estoy recordando, pero no me hace falta, ya estoy enamorado de ti. - Yo siempre lo estaré.+¿Lo prometes?-Lo juro.Poco a poco fui recordando, aunque nunca del todo por desgracia. Pasaron 5 meses, en los que recordé todos los pequeños detalles, y los grandes. Que le encantaban las cosquillitas, y tocar la arena con los dedos de los pies, leer novelas románticas, que si en un paquete de cereales solo viene una pegatina se enfurruña. Que su dibujo favorito es Bob Esponja, que los días lluvioso prefiere una comedia romántica, y un helado de "crema de cielo". Que le gustan las fotos, y le vuelven loca las sonrisas. Pero aunque ella decía que no, yo sabía que algo se me escapaba.
Después de unos días a Triana le dolía mucho el corazón, más bien la parte izquierda del cuerpo. Y no me dejaba acompañarla al médico. Decía que nuca le gustó. Al cabo de un mes, yo ya trabajaba, pero ella no podía levantarse de la cama.Ella se excusó con que era gripe. Pero yo lo dudaba. Un ocho de diciembre, ella tenía cita con el médico. El día en las oficinas transcurría muy lento. Solo quería llegar y verla. Todavía eran las doce, quedaban seis horas. Pero ese día ocurrió, algo cambió mi vida drásticamente. Terminé de recordar. Me levanté, y salí corriendo en busca de aquel hospital. Cuando llegué era tarde. Demasiado tarde. Nunca me lo perdonaré. Pregunté por Triana, y ahora sé que cumplió lo que ella me juró, me quiso y amó hasta que el maldito cáncer se la llevó lejos de mí. Puede que tuviera razón, que no tendríamos que haber seguido juntos. Pero debo admitir que esos meses y esa vida no la hubiera cambiado. Aun la amo, y sé que pase el tiempo que pase, la amaré.

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