Estoy muy enfadada, me encuentro gritando al lado de un Burger King. Mi novio, ahora, es un estúpido, es un gilipollas.
-¡Te quiero!
-¡Que me dejes!
Estoy furiosa, mi Coca-Cola ha volado hacia una pared. Mis ojos están nublados por la furia, no recuerdo por qué estaba enfadada, pero no puedo parar. No puedo evitar querer hacerle sentir mal. Siento como un gran escalofrío, se ha acercado, se está acercando mucho.
-¡Vete! ¡Que me olvides!
-Te amo. ¿Puedo besarte?
-Ni se te ocurra.
Me mira con esos ojos arrepentidos, llenos de lágrimas. Recuerdo que todo ha empezado como una tontería, no sé ni si quiera por qué no estoy comiendomelo a besos por lo que me está aguantando.
-Lo voy a hacer.
-¡Esto se acabó, como me beses , te juro que te pego un guantazo!
-¡No, amor, por favor!
-¡Que me olvides!
Empiezo a cabrearme más, el cielo está nublado, va a haber tormenta, y dentro de mí hay un huracán. Mala combinación.
-¡Me da igual, te voy a besar!
-¡Te daré!
-¡No me importa, quiero besarte!
Se acerca mucho, muchísimo. Sé que es capaz, no puedo controlarme, le pego. Me mira triste, creo que esto ha acabado. Que mi corazón va a volverse negro a pudrirse, que mi amor va a ser un desamor por una estúpida pelea. Intento razonar pero mi orgullo me presiona. Me coge la mano con delicadeza, tiene las manos frías y siente el calor de las mías, me mira a los ojos, esta vez de forma diferente. Un te amo puro, sin ningún tipo de filtro, sin recursos de niños, sin pretextos, sin tonterías. Se vuelve a acercar, sé que no va a parar. Venzo a mi orgullo, y dejo que se acerque más. Veo como las lágrimas fluyen por sus mejillas. Me siento fatal.
Se acerca más, y el tiempo se detiene, mi corazón se mueve muy rápido, la adrenalina estalla, mi cuerpo tiembla, él con toda la decisión del mundo se acerca aun más.
Me besa, no puedo separarlo, no quiero hacerlo. Abro los ojos en mitad del beso, y una lágrima cae de su mejilla a mi cuerpo. Le beso fuertemente.
Puede parecer egoísta, e incluso cruel. Pero esos labios, esa lágrima, son lo mejor que podía haber pasado. Eso es un te quiero, eso es un te amo. Es sentir que mi cuerpo comienza a volar mediante él, temblando también, agarra mi cintura, y me abraza fuerte.
-Te amo.-Me susurra.
No puedo evitar sonreír. Sus ojos me piden que no me vaya jamás de mi lado, mi beso le responde afirmativamente. Tocó su corazón va a mil, y el mío, va al mismo ritmo, con la misma intensidad, con el mismo son.
-¡Te quiero!
-¡Que me dejes!
Estoy furiosa, mi Coca-Cola ha volado hacia una pared. Mis ojos están nublados por la furia, no recuerdo por qué estaba enfadada, pero no puedo parar. No puedo evitar querer hacerle sentir mal. Siento como un gran escalofrío, se ha acercado, se está acercando mucho.
-¡Vete! ¡Que me olvides!
-Te amo. ¿Puedo besarte?
-Ni se te ocurra.
Me mira con esos ojos arrepentidos, llenos de lágrimas. Recuerdo que todo ha empezado como una tontería, no sé ni si quiera por qué no estoy comiendomelo a besos por lo que me está aguantando.
-Lo voy a hacer.
-¡Esto se acabó, como me beses , te juro que te pego un guantazo!
-¡No, amor, por favor!
-¡Que me olvides!
Empiezo a cabrearme más, el cielo está nublado, va a haber tormenta, y dentro de mí hay un huracán. Mala combinación.
-¡Me da igual, te voy a besar!
-¡Te daré!
-¡No me importa, quiero besarte!
Se acerca mucho, muchísimo. Sé que es capaz, no puedo controlarme, le pego. Me mira triste, creo que esto ha acabado. Que mi corazón va a volverse negro a pudrirse, que mi amor va a ser un desamor por una estúpida pelea. Intento razonar pero mi orgullo me presiona. Me coge la mano con delicadeza, tiene las manos frías y siente el calor de las mías, me mira a los ojos, esta vez de forma diferente. Un te amo puro, sin ningún tipo de filtro, sin recursos de niños, sin pretextos, sin tonterías. Se vuelve a acercar, sé que no va a parar. Venzo a mi orgullo, y dejo que se acerque más. Veo como las lágrimas fluyen por sus mejillas. Me siento fatal.
Se acerca más, y el tiempo se detiene, mi corazón se mueve muy rápido, la adrenalina estalla, mi cuerpo tiembla, él con toda la decisión del mundo se acerca aun más.
Me besa, no puedo separarlo, no quiero hacerlo. Abro los ojos en mitad del beso, y una lágrima cae de su mejilla a mi cuerpo. Le beso fuertemente.
Puede parecer egoísta, e incluso cruel. Pero esos labios, esa lágrima, son lo mejor que podía haber pasado. Eso es un te quiero, eso es un te amo. Es sentir que mi cuerpo comienza a volar mediante él, temblando también, agarra mi cintura, y me abraza fuerte.
-Te amo.-Me susurra.
No puedo evitar sonreír. Sus ojos me piden que no me vaya jamás de mi lado, mi beso le responde afirmativamente. Tocó su corazón va a mil, y el mío, va al mismo ritmo, con la misma intensidad, con el mismo son.

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