
: Pues, todo empezó un día que yo fui a Argentina. Y estaba en casa de mis padres, firmando un contrato de esos que son para alquilar coches cuando estás poco tiempo en una ciudad... Entonces se abrió la puerta, y a continuación entró mi madre, con una mujer agarrada del abrazo, bueno, una chica , unos veinte y pocos años tendría.
Mi madre me repitió varias veces: "Ven a conocer a Mónica", tantas que al final me levanté de la mesa algo cabreado y fui le di dos besos, le dije secamente "encantado", y me volví a sentar. Ella, se dio media vuelta y se marchó, ni deseaba conocerme, ni la conocí educadamente. Pasó el día, un sábado. Me fui a descansar enseguida, el viaje fue largo y cansado. Al día siguiente fui a casa de mi tía Albita, pasé allí todo el día. A la vuelta me encontré a tu madre apoyada en una pared.
La vi tan preciosa, deslumbrante, llevaba una especie de camiseta india. Una diosa. Me hipnotizó, perfecta. Increíble.
Ella no se dio cuenta de que me quedé tan embobado al verla, me miró, me sonrió. Aunque supongo y creo estar en lo cierto, lo hizo por cortesía, supongo que no se alegraba de verme. Y no la culpo, mi conducta con ella no fue, ¿Cómo decirlo? ¿Correcta? No sé.
En cuanto la vi me acerqué. Le pedí disculpas, y amablemente, y no con segundas, le dije que si podíamos ir a cenar por ahí, para hablar, y así conocernos más. ¡Increíble noche!
Primero cenamos en un restaurante bonito, y hablamos, no podíamos dejar de hablar. Luego fuimos a un lugar y tomamos una copa, y luego en otro sitio otra... Eran ya sobre las 5 de la mañana. Una hora preciosa.
Ella entraba a las 8 de la mañana , y ninguno deseaba que la noche acabara. Así que la invité a desayunar, llegando al lugar donde la iba a invitar a desayunar hubo un semáforo en rojo. Y en ese momento, giré mi cuerpo hacía la derecha, la miré a los ojos, y... Sin avisar, sin dudarlo un segundo, la besé. Ella me respondió el beso. Cuando el beso murió ella se quedó de piedra. Se ponía pálida al mismo tiempo que enrojecía. No sabía que decir ...
-Lo siento, es que deseaba hacer esto desde hace horas. Perdóname.
Y como respuesta me volvió a besar, y no paramos. Me quedé con ella hasta que entró a trabajar.
En esa misma tarde volvimos a quedar. Esa noche dormí en su cama, no hicimos el amor esa noche, solo me quedé a dormir porque se hizo muy tarde. A ella le encantó que no hubiera sido como los demás, que no hubiera forzado la situación, que no pusiera esa tensión en el ambiente.
Esa mañana, después de aquella increíble noche, le pedí que viniera conmigo a España. Y me dijo que sí.
Entonces rompí la agenda con todo lo que tenía que hacer. A la mierda todo, solo quería estar con ella. Solo ella.
Ella, yo, y se acabó el mundo.
De los 15 días que pasé en Argentina, Catorce los pasé con ella.
Recuerdo que sus amigas la llamaban loca.
-¡Solo quiere llevarte a la cama!
+Él no es así...
-Solo lo conoces desde hace Catorce días, Mónica... Es una locura.
+Llámame loca...
-Pero, y si no te va a recoger al aereopuerto, y si...
+¡Prefiero arriesgarme! ¡Le amo! Ya me ha enviado el dinero, y sí es de locos, pero es que estoy loca por él. Sé que le amo, y que por intentarlo puedo conseguirlo, y me voy a ir a vivir con el a España.
-¿Y allí que harás?
+Estar con él.
-¿Te parece suficiente?
+Más que eso.
Días después vino a España, alquilamos un piso, el tiempo pasó. A sido el gran amor de mi vida. Lo sé.
Nadie e visto a nadie tan precioso como ella. Pero no solo me enamoré de su piel, si no de su increíble forma de ser.
De sus locuras, de lo que llegaría a hacer por amor, de si estudiaba, de su asqueroso carácter, de esa forma que tenía de hacer todo un momento bonito de película. De todo. Me enamoré de ella, y sé que aunque pasen mil años siempre la amaré.
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