No quiero ser negativa, ni mucho menos, pero hoy ya tengo 5.507 días y puede, ¿Quien sabe? Que hoy sea mi último día, o el tuyo, o el de ese chico que te mira con esos ojos que te vuelven loca día tras día. Te daré mi consejo, aunque nadie me lo haya pedido, ve a por todas. ¿Qué vas a perder? Nada. ¿Qué puedes ganar? La felicidad.
Porque yo lo hice tirándome a la piscina de cabeza, sin saber nadar, y sin manguitos. Puede que esto no lo entiendas, que ni si quiera te tomes la molestia de leerlo (si es así lo entiendo, menudo tostón) pero esto no es para que me digas que has aprendido algo. Si no para enseñarte lo que yo he aprendido. Parecen muchos días, pero si nos ponemos a mirar atrás los recuerdos son escasos, algunos buenos, otros malos, y otros peores. Por eso baso mi vida en pensar que no habrá un mañana, porque todo lo que dejamos para mañana quizás nunca podremos llegar a hacerlo. Como comprarte un capricho, declararte a ese chico/ o chica, decirle a tu padre o madre que lo amas con locura, pelearte y perdonarte con alguien, o mil cosas más. No hablo de puenting, ni de tirarte en paracaídas, solo de hacer esas cosas que de verdad te dan vértigo. Y sin saber cómo están limitándote en un cuadro de 9 lineas. Y como me han dicho : "Hay veces que hay que salirse de los esquemas, que hay que buscar la solución que nadie pensaría, para resolver el problema."
Y a veces eso es lo que se nos hace más difícil. Me encantaría poder ver mi vida desde fuera, y pensar , joder que pedazo de vida. Pero mientras esté dentro del límite que me impongo yo misma solo puedo decir que tengo 5.507 días gastados, de una vida que podría ser increíble. Porque quiero decir que tengo 14.009.009.009.009.009 recuerdos. Algunos felices otros no tanto, pero son recuerdos, fragmentos que inesperadamente se te clavan muy dentro. ¿Y ahora qué vas a hacer? ¿Vas a limitarte a vivir días, o a crear nuevos recuerdos?

No hay comentarios:
Publicar un comentario